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Índice

El ciclo de crecimiento del cabello: fases anágena, catágena y telógena

El cabello no crece de manera continua. Cada folículo sigue un ciclo biológico independiente que comprende las fases de crecimiento, transición, reposo y, finalmente, caída. Este proceso se conoce como ciclo de crecimiento del cabello y permite comprender por qué perdemos algunos cabellos a diario, por qué puede aparecer una caída repentina meses después de una enfermedad o un periodo de estrés y por qué los tratamientos contra la caída del cabello necesitan tiempo para ofrecer resultados visibles.

Las tres fases principales del folículo piloso son la anágena, la catágena y la telógena. Muchos especialistas también consideran el exógeno —la liberación del cabello que se encuentra en reposo— como una fase independiente de caída. Dado que los folículos del cuero cabelludo no entran todos en la misma fase al mismo tiempo, un cabello sano suele mantener una cobertura relativamente estable a pesar de su renovación continua.

Comprender estas fases facilita la interpretación de los cambios en la densidad capilar, la caída y el crecimiento de nuevo cabello. También pone de relieve un aspecto importante: el tratamiento eficaz de la caída del cabello comienza por identificar por qué se ha alterado el ciclo, en lugar de intentar simplemente acelerar el crecimiento.

1. Anágena: la fase de crecimiento activo

  1. La fase anágena es la etapa más larga y biológicamente activa del ciclo. Las células de la matriz capilar se dividen rápidamente, mientras el folículo se extiende hacia las capas profundas de la piel y produce una nueva fibra capilar. Los vasos sanguíneos que rodean la papila dérmica ayudan a aportar el oxígeno y los nutrientes necesarios para esta actividad celular.

En un momento determinado, aproximadamente entre el 85 % y el 90 % de los folículos sanos del cuero cabelludo suelen encontrarse en fase anágena. El cabello crece alrededor de 1 centímetro —aproximadamente 0,4 pulgadas— al mes, aunque este ritmo puede variar en función de la genética, la edad, el estado de salud y la zona del cuerpo.

La fase anágena puede prolongarse durante varios años. Su duración es uno de los principales factores que determinan la longitud que el cabello de una persona puede alcanzar de forma natural. Cuando esta fase es relativamente corta, el cabello puede llegar a una longitud determinada antes de caerse, aunque las fibras capilares estén sanas.

En la alopecia androgenética, conocida habitualmente como pérdida de cabello de patrón masculino o femenino, los folículos con predisposición genética pasan progresivamente menos tiempo en la fase anágena. Además, experimentan un proceso de miniaturización, por el que producen cabellos cada vez más cortos y finos.

2. Catágena: la fase de transición

La fase catágena es una transición breve, pero altamente organizada, entre el crecimiento activo y el reposo. La división celular se ralentiza hasta detenerse, la parte inferior del folículo involuciona y este se separa de gran parte de su aporte sanguíneo.

Esta regresión implica la apoptosis, un proceso controlado de degradación celular que forma parte de la renovación normal del folículo piloso. El cabello no se cae de inmediato. En su lugar, se transforma en un cabello en maza completamente queratinizado que permanece en el folículo mientras este se prepara para entrar en la fase telógena.

En condiciones normales, solo alrededor del 1 % de los folículos del cuero cabelludo se encuentran en fase catágena al mismo tiempo. Como esta fase es breve y afecta a relativamente pocos folículos, rara vez se percibe de forma directa.

  1. 3. Telógena: la fase de reposo

Durante la fase telógena, se interrumpe temporalmente la producción activa del tallo piloso. El cabello en maza permanece dentro del folículo hasta que finalmente se desprende, a menudo cuando un nuevo cabello en fase anágena comienza a formarse debajo de él.

Por lo general, aproximadamente entre el 10 % y el 15 % del cabello del cuero cabelludo se encuentra en fase telógena. Este porcentaje puede aumentar temporalmente después de una enfermedad, el parto, un periodo de estrés intenso, una intervención quirúrgica, una deficiencia nutricional o el uso de determinados medicamentos. Cuando una cantidad inusualmente elevada de folículos entra simultáneamente en fase telógena, puede aparecer una caída difusa varios meses después. Esta alteración se denomina efluvio telógeno.

¿Qué es la fase exógena?

La fase exógena se refiere específicamente al desprendimiento y la caída del cabello en maza. Se superpone con la etapa final de la fase telógena o con el inicio de la fase anágena. Por este motivo, algunas fuentes hablan de tres fases del crecimiento del cabello, mientras que otras describen cuatro.

La fase exógena forma parte del proceso normal de renovación de los folículos pilosos. Encontrar cabellos en la ducha o en el cepillo no indica necesariamente que exista un trastorno. El patrón, la duración y la cantidad de la caída, así como la presencia de cambios visibles en la densidad capilar, aportan más información que un recuento diario exacto.

¿Cuánto dura cada fase del crecimiento del cabello?

Las siguientes cifras son aproximadas y se refieren principalmente al cabello del cuero cabelludo. Cada folículo puede comportarse de forma diferente y el ciclo no es idéntico en todas las zonas del cuerpo.
















Fase del ciclo capilarDuración aproximadaProporción aproximada del cabello del cuero cabelludoQué sucede
AnágenaEntre 2 y 7 años, a veces más85–90 %El folículo produce activamente el tallo piloso y aumenta su longitud
CatágenaEntre 2 y 4 semanasAlrededor del 1 %El crecimiento se detiene y la parte inferior del folículo involuciona
TelógenaAlrededor de 2 a 4 meses10–15 %El folículo permanece en reposo y retiene el cabello en maza
ExógenaVariable; se superpone con la fase telógena y el inicio de la anágenaNo suele medirse por separadoEl cabello en maza se desprende del folículo y se cae

Las cejas, las pestañas y el vello corporal presentan fases anágenas mucho más cortas que el cabello del cuero cabelludo. Por este motivo, alcanzan una longitud limitada aunque nunca se corten.

¿Qué puede alterar el ciclo de crecimiento del cabello?

El folículo piloso responde a señales hormonales, metabólicas, inmunitarias, nutricionales y ambientales. Una alteración no siempre destruye el folículo; en algunos casos, simplemente modifica el momento en el que los folículos pasan de una fase a otra.



















Factor que puede alterar el cicloPosible efecto sobre el cicloManifestación habitual
Enfermedad grave, fiebre o intervención quirúrgicaUna mayor cantidad de folículos en fase anágena entra prematuramente en fase telógenaCaída difusa entre dos y cuatro meses después
Parto o cambio hormonal importanteTransición sincronizada de numerosos folículos hacia la fase telógenaCaída del cabello posparto
Pérdida rápida de peso o dietas restrictivasMenor aporte nutricional y entrada prematura en la fase telógenaPérdida difusa de densidad o fibras capilares frágiles
Deficiencias confirmadas de hierro, zinc u otros nutrientesPueden afectar a la actividad normal de los folículosCaída, menor crecimiento o debilitamiento del cabello
Alopecia androgenéticaAcortamiento de la fase anágena y miniaturización progresiva de los folículosPérdida de densidad siguiendo un patrón determinado
Quimioterapia o determinadas sustancias tóxicasInterrupción de la actividad de las células anágenas que se dividen rápidamenteEfluvio anágeno de aparición rápida
Enfermedad autoinmunitariaEl sistema inmunitario ataca los folículos, afectando con frecuencia a la fase anágenaAlopecia areata en placas o difusa
Tracción y daños químicos o térmicosRotura del cabello y, cuando la tracción se prolonga, lesión folicularCabellos cortos y rotos o pérdida de densidad en la línea del cabello

El efluvio telógeno suele hacerse visible entre dos y cuatro meses después del factor desencadenante, no de forma inmediata. Este retraso puede dificultar la identificación de la causa. Por ejemplo, una persona puede recuperarse de una fiebre alta y empezar a observar un aumento de la caída varios meses después.

La caída persistente también puede tener más de una causa. El efluvio telógeno puede presentarse junto con la alopecia androgenética, y la disminución repentina del volumen puede hacer más visible una miniaturización que anteriormente apenas se percibía.

Cómo cambia el ciclo capilar con la edad

El envejecimiento afecta tanto al tallo piloso como al folículo. La fase anágena puede acortarse, mientras que el intervalo necesario para que el folículo vuelva al crecimiento activo puede prolongarse. Como resultado, el cabello puede crecer más despacio, alcanzar una longitud menor y ofrecer menos cobertura general.

Las fibras capilares también pueden volverse más finas debido a la disminución de la actividad folicular. El número de folículos en crecimiento activo puede reducirse y los melanocitos responsables de producir el pigmento pierden actividad, lo que da lugar a la aparición de cabellos grises o blancos.

Los cambios hormonales también influyen. La sensibilidad a los andrógenos desempeña un papel fundamental en la alopecia androgenética, mientras que los cambios hormonales relacionados con la menopausia pueden afectar a la densidad y al diámetro del tallo piloso en algunas mujeres.

Estos cambios no se producen al mismo ritmo en todas las personas. La genética, las enfermedades, los medicamentos, la alimentación, el tabaquismo, los trastornos del cuero cabelludo y los hábitos de cuidado capilar pueden influir en el envejecimiento del cabello.

Tratamientos dirigidos a diferentes fases del ciclo capilar

No existe un único tratamiento capaz de «reiniciar» todos los folículos. El tratamiento debe seleccionarse en función del diagnóstico.

El minoxidil se utiliza ampliamente para tratar la alopecia androgenética y puede favorecer la entrada de los folículos en la fase anágena, prolongar el crecimiento activo y aumentar el diámetro de algunos cabellos miniaturizados. Al iniciar el tratamiento puede producirse un aumento temporal de la caída, debido al cambio de fase de los folículos. Para observar resultados suele ser necesario utilizarlo de forma constante y, por lo general, sus beneficios disminuyen después de interrumpir el tratamiento.

La finasterida reduce la conversión de testosterona en dihidrotestosterona, o DHT, mediante la inhibición de la enzima 5-alfa-reductasa de tipo II. Se utiliza principalmente para tratar la alopecia androgenética masculina y puede ayudar a ralentizar la miniaturización de los folículos. No es adecuada para todas las personas. Sus posibles efectos adversos y las precauciones relacionadas con el embarazo deben consultarse con un profesional sanitario cualificado.

Según el sexo, los antecedentes médicos y el diagnóstico de la persona, pueden considerarse otros tratamientos con receta. Entre ellos se encuentran la dutasterida, la espironolactona, los corticosteroides o los medicamentos más recientes dirigidos al sistema inmunitario para formas específicas de alopecia. Estos tratamientos tienen indicaciones diferentes y no deben considerarse soluciones intercambiables.

En el efluvio telógeno, el tratamiento suele centrarse en el factor desencadenante: tratar una enfermedad tiroidea, corregir una deficiencia confirmada, revisar la medicación con un médico, mejorar la alimentación o permitir que el organismo se recupere después de una enfermedad o del parto. Los suplementos no pueden corregir todas las causas de la caída del cabello.

El trasplante capilar no modifica el ciclo subyacente de los folículos existentes que no han sido trasplantados. En su lugar, los folículos adecuados se redistribuyen desde una zona donante hacia las áreas con menor densidad. Es habitual que los cabellos trasplantados se caigan temporalmente después de la intervención antes de comenzar un nuevo ciclo de crecimiento. También puede recomendarse tratamiento médico para proteger el cabello nativo susceptible a la caída.

¿Se puede prolongar al máximo la fase anágena?

La genética establece límites naturales para la duración de la fase anágena, por lo que ninguna rutina puede garantizar que el crecimiento se prolongue de forma permanente. Sin embargo, existen varias medidas que pueden crear unas condiciones más favorables para el funcionamiento normal de los folículos:

  • Seguir una alimentación equilibrada que aporte suficientes proteínas, hierro, zinc y vitaminas esenciales.
  • Evitar las restricciones calóricas extremas y los planes de pérdida rápida de peso sin supervisión profesional.
  • Tratar adecuadamente las afecciones inflamatorias, infecciosas o descamativas del cuero cabelludo.
  • Reducir la tracción repetida provocada por trenzas apretadas, extensiones, coletas o accesorios para la cabeza.
  • Limitar la decoloración excesiva, los tratamientos químicos y el peinado frecuente con temperaturas elevadas.
  • Controlar las enfermedades crónicas y consultar con un profesional sanitario si algún medicamento pudiera estar relacionado con la caída.
  • Seguir de forma constante tratamientos contra la caída del cabello respaldados por evidencia cuando estén médicamente indicados.
  • Evitar los suplementos en dosis elevadas sin una necesidad claramente identificada o sin asesoramiento profesional.

Cortar o afeitar el cabello no modifica la duración de la fase anágena ni hace que los folículos produzcan cabellos más gruesos. Estas acciones afectan únicamente al tallo piloso sin vida situado por encima de la piel, no a la actividad biológica del folículo que se encuentra debajo.

Apoyo nutricional y productos de MD Plus Bio

El complemento MD Bio PLUS GF Hair Multivitamin contiene biotina, hierro, zinc, selenio, aminoácidos y extractos botánicos destinados a aportar apoyo nutricional para la estructura normal del cabello y el funcionamiento de los folículos. Puede resultar útil para adultos cuya alimentación no aporte cantidades adecuadas de determinados nutrientes o cuando un profesional sanitario haya identificado una mayor necesidad nutricional.

Sin embargo, un suplemento no debe presentarse como tratamiento para todas las formas de caída del cabello ni como un método para forzar la entrada de los folículos en la fase anágena. Corregir una deficiencia real puede favorecer el crecimiento normal, pero consumir nutrientes adicionales cuando los niveles ya son suficientes no produce necesariamente un cabello más denso ni acelera su crecimiento. El producto debe complementar —y no sustituir— una alimentación equilibrada, una evaluación médica o el tratamiento prescrito.

Las personas embarazadas o en periodo de lactancia, quienes tengan alguna enfermedad o quienes tomen medicamentos de forma habitual deben consultar con un profesional sanitario antes de utilizarlo. Las dosis elevadas de biotina también pueden interferir en determinadas pruebas de laboratorio, incluidas algunas pruebas tiroideas y cardiacas. Por ello, los usuarios deben informar a su médico y al personal del laboratorio de que toman biotina.

¿Cuándo se debe acudir a un dermatólogo?

Es recomendable solicitar una valoración profesional si se presenta alguno de los siguientes signos:

  • Caída del cabello repentina o que empeora rápidamente
  • Áreas de calvicie claramente delimitadas
  • Dolor, enrojecimiento, descamación, pústulas o cicatrices en el cuero cabelludo
  • Caída del cabello que continúa durante más de seis meses
  • Pérdida de cejas, pestañas o vello corporal
  • Caída del cabello acompañada de cansancio, cambios de peso, alteraciones menstruales u otros síntomas
  • Pérdida progresiva de densidad en la línea del cabello, las entradas, la raya o la coronilla

El dermatólogo puede examinar el cuero cabelludo mediante dermatoscopia, realizar una prueba de tracción capilar y, cuando resulte apropiado, solicitar análisis de sangre. La biopsia del cuero cabelludo solo es necesaria en determinados casos. El diagnóstico temprano es especialmente importante cuando se sospecha una alopecia cicatricial, ya que puede producirse un daño permanente en los folículos.

Preguntas Frecuentes

¿Qué cantidad de caída diaria del cabello se considera normal?

La cantidad varía considerablemente. Aunque suele hablarse de unos 50–100 cabellos al día, contarlos no suele ser fiable. Un aumento persistente de la caída, una pérdida visible de densidad o una raya notablemente más ancha tienen mayor relevancia clínica que la cifra de un solo día.

La fase telógena suele ser temporal. Sin embargo, algunos folículos pueden tardar más en volver a la fase anágena, un intervalo que a veces se denomina kenógena. Una pérdida persistente de densidad también puede deberse a una afección subyacente, por lo que debe ser evaluada.

En algunos casos. Durante la fase exógena normal —y a menudo en el efluvio telógeno—, un nuevo cabello anágeno ayuda a desplazar el cabello en maza que se encontraba en reposo. Sin embargo, la caída no garantiza una regeneración adecuada en todos los casos. La alopecia androgenética y los trastornos inflamatorios o cicatriciales requieren una valoración específica.

Como los folículos responden de acuerdo con su ciclo biológico, la mayoría de los tratamientos requieren varios meses antes de poder valorar cambios significativos. Al principio puede disminuir la caída, mientras que la mejora visible de la densidad suele tardar más. Los resultados dependen del diagnóstico y de la continuidad del tratamiento.

Las vitaminas y los minerales favorecen el funcionamiento celular normal, pero los suplementos suelen ser más útiles cuando existe una deficiencia o una ingesta insuficiente. No hay evidencia suficiente de que las dosis elevadas prolonguen la fase anágena en personas bien nutridas. Además, un consumo excesivo puede causar efectos adversos.

Conclusión

Las fases anágena, catágena y telógena no son acontecimientos independientes que afecten a todo el cuero cabelludo al mismo tiempo. Son etapas coordinadas que cada folículo atraviesa de forma independiente. Este patrón escalonado permite mantener la cobertura del cuero cabelludo mientras cada cabello crece, descansa y se desprende.

Los cambios en el equilibrio entre estas fases pueden ayudar a explicar la caída difusa, la reducción de la densidad y la miniaturización gradual observada en la alopecia androgenética. Mantener un cabello saludable implica proteger el cuero cabelludo y el tallo piloso, asegurar una nutrición adecuada y tratar la causa subyacente de la caída anormal, no intentar eliminar las fases normales de reposo o caída.

Si la caída del cabello es repentina, persistente, aparece en zonas concretas o está acompañada de síntomas en el cuero cabelludo, obtener un diagnóstico profesional es el punto de partida más seguro.

Referencias

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